Sombras en acuarela (parte I)
Por donde empezar (y qué evitar)
Una de las cosas que más me habéis pedido:
Cómo hacer que las sombras que funcionen. Cómo conseguir que realmente parezcan sombras, no manchas planas o colores fuera de lugar.
Si ya te has peleado un poco con la acuarela, sabes que esto no es tan sencillo como parece. No basta con oscurecer un color. Las sombras tienen su lógica, y cuando la entiendes, todo empieza a cambiar.
Tipos de sombra que necesitas conocer:
Sombra propia: la que el objeto posee en las zonas alejadas de la luz.
Sombra proyectada: la que un objeto proyecta sobre otro. Generalmente la más evidente y marcada (oscura).
Sombra reflejada: más suave y sutil, generada por la luz que rebota en otras superficies cercanas. Genera variaciones de color.
Comprender estas te ayudará a construir sombras más naturales y con más profundidad.
El error más común: usar un gris oscuro.
Muchos empezamos pintando las sombras con un gris o negro aguado. Parece lógico, pero en acuarela esto es un error. Las sombras no se resuelven con otro color, sino con una versión más apagada y más pigmentada del color base.
Por ejemplo: si tienes un edificio color ocre, su sombra no será gris, será un ocre más oscuro y menos luminoso.
Como ya mencioné en Newsletters anteriores, en acuarela, oscurecer se consigue añadiendo pigmento, no cambiando el tono.
Un truco sencillo y eficaz:
Pinta el objeto completo con el color base, incluso en las zonas que después estarán en sombra.
Deja secar.
Añade una segunda capa en las zonas que quieras sombrear, con el mismo color, pero algo más apagado.
Este último paso es clave: al aplicar la sombra como una segunda capa, conseguimos automáticamente que esa zona se vea más oscura.
¿Por qué? Porque en acuarela, cada capa suma pigmento, y más pigmento = más oscuridad.
Esto juega a nuestro favor, ya que las sombras siempre deben ser más oscuras que las zonas iluminadas.
Trabajando así, aumentamos muchísimo las probabilidades de que nuestras sombras funcionen y tengan sentido dentro del conjunto.
Un paso más alla: variaciones dentro de la sombra
Una forma más avanzada —y muy eficaz— de enriquecer tus sombras es introducir ligeras variaciones de color en su interior.
En vez de hacer toda la sombra con el mismo tono, puedes añadir matices más fríos en una zona y más cálidos en otra.
Esto crea profundidad, realismo y un efecto visual mucho más interesante.
Mira este ejemplo:
Observa cómo varía el tono dentro de la misma sombra. Hay zonas más frías, otras más cálidas. El resultado es mucho más vivo y realista.
¿Por qué funciona?
Porque así es como actúa la luz en el mundo real.
No hay una única fuente, ni un solo color. La luz rebota en superficies, cambia la temperatura de las sombras, genera pequeños reflejos. Eso es lo que hace que una sombra parezca real.
Fíjate:
Las variaciones de color son abundantes dentro de las propias sombras. Esto es algo que personalmente me encanta. Ademas, hago uso de los tres tipos de sombras que mencioné al principio.
La sombra propia aparece en la parte baja e izquierda de la escultura generando profundidad.
La sombra proyectada es la mas oscura. Es la que la escultura proyecta sobre la pared.
Sombra reflejada: más suave y sutil, pero que da vida al dibujo mediante cambios de color.
Y eso es lo que puedes conseguir en tus acuarelas, si aprendes a mirar y a construirlas con intención.
Hablaré mas a fondo sobre las sombras en la próxima entrega:
¿Tienes dudas sobre sombras, te apetece compartir algún trabajo o quieres preguntar algo más específico?
Coméntamelo y estaré encantado de responderte.
Gracias por leerme hasta aquí.
Atte.: Ander Watercolor





Muchas gracias por el post, muy interesante y de gran ayuda!
Muchísimas gracias por el correo!!!