Pinta mejores acuarelas viendo menos
La forma más simple de acertar con los valores tonales antes de cada pincelada
Cuando empecé con la acuarela en una academia de Madrid, había algo que escuchaba constantemente entre mis compañeros: “entrecierra los ojos, así acertarás”. Al parecer, el profesor ya lo había explicado antes de que yo llegara (me incorporé a mitad de curso), pero a mí aquella idea no terminaba de encajarme. Pensaba que no tenía ningún sentido: si veo menos, si todo se vuelve borroso, pierdo información… ¿Cómo se supone que voy a pintar mejor?
Durante bastante tiempo lo ignoré por completo. No fue hasta aproximadamente un año después cuando empecé a entender que no se trataba de ver menos, sino de ver mejor. Y desde ese momento, se ha convertido en una de las herramientas que utilizo prácticamente cada vez que pinto.
Entrecerrar los ojos al mirar tu imagen de referencia no consiste simplemente en quedarte con lo importante de forma superficial. En realidad, es una forma muy eficaz de simplificar la información visual y obligarte a centrarte en lo que realmente construye una buena pintura: las formas y los valores tonales.
Reducir el ruido para dibujar mejor
Seguro que te ha pasado más de una vez: tienes una referencia delante y, en lugar de ayudarte, te bloquea. Hay demasiados detalles, demasiadas pequeñas formas, demasiada información compitiendo por tu atención. No sabes muy bien por dónde empezar ni qué es realmente importante.
Cuando entrecierras los ojos, toda esa información secundaria desaparece casi por completo. Los detalles se diluyen y lo que queda son las grandes masas, las formas principales que realmente estructuran la imagen. Esto te permite centrarte en proporciones, en relaciones entre elementos y en la coherencia general de la escena sin distraerte con lo accesorio.
De hecho, podríamos decir que lo que ves en ese estado representa la mayor parte de lo que hace que una pintura funcione. El resto sigue ahí, pero deja de tener prioridad. Y eso te da una guía muy clara sobre dónde poner tu energía.
Luz por encima del color
El verdadero salto ocurre cuando pasas del dibujo al color. En ese momento es muy fácil perderse, porque el color es tremendamente atractivo y también muy engañoso. Nos hace dudar constantemente: si este verde es demasiado frío, si este rojo no encaja, si debería añadir más saturación…
Sin embargo, cuando entrecierras los ojos, no solo desaparecen los detalles, sino que el color pierde protagonismo de forma natural. Nuestro ojo es mucho más sensible a la luz que al color, así que lo que empieza a destacar con claridad son los valores tonales: dónde está la luz, dónde están las sombras y cómo se organizan.
Y esto es clave, porque una pintura funciona principalmente por sus valores, no por sus colores. Puedes acertar completamente con la paleta y aun así tener una obra que no se sostiene si los valores fallan. En cambio, cuando los valores están bien resueltos, incluso colores más simples o menos precisos funcionan sorprendentemente bien.
Entrecerrar los ojos te da precisamente esa ventaja: te ayuda a tomar decisiones mucho más acertadas sobre la estructura de la luz en tu obra.
Es posible que las primeras veces no le veas demasiado sentido. Puede resultar incómodo o incluso parecer inútil, porque no estás acostumbrado a mirar así. Pero como cualquier herramienta, mejora con el uso. Poco a poco empiezas a identificar valores con más facilidad y a trasladar esa claridad a tu pintura incluso cuando no estás entrecerrando los ojos.
Ojo, no se trata de trabajar medio a ciegas, sino usar esto como una herramienta puntual de decisión. Antes de aplicar una pincelada, miras tu referencia, entrecierras ligeramente los ojos durante un momento y te preguntas: ¿qué valor tiene esta zona que voy a pintar?
Si quieres ir un paso más allá
Si sientes que tus acuarelas no terminan de funcionar y no sabes exactamente por qué, en muchos casos el problema no está en el color, sino en cómo estás interpretando la luz.
En Patreon trabajamos precisamente eso en profundidad: hacemos análisis claros de valores tonales, vemos ejemplos reales y planteo ejercicios paso a paso para entrenar el ojo y entender qué está fallando en cada caso. La idea es que no solo mejores una obra concreta, sino que desarrolles un criterio que puedas aplicar siempre.
Si te interesa tomarte la acuarela un poco más en serio y dejar de depender tanto del ensayo y error, te dejo el acceso para que puedas verlo por dentro.
Te deseo una feliz semana.
Ander V.




"¡Qué interesante! Muchas gracias por el consejo. Aquí en Brasil nunca había escuchado eso de 'entrecerrar los ojos' para ver la imagen de esa forma. Me parece una técnica genial para simplificar los valores y acertar más. ¡Voy a probarlo en mis próximas acuarelas!"